El Gobierno invertirá en las radios comunitarias

Tomada de la edición impresa del 12 de marzo del 2010

Luis Santillán, indígena oriundo de Imbabura, trabaja desde hace 13 años en la radio HCJB, en donde conduce los programas Pacari y Ñucanchi Kawsay. Habla en kichwa para su radioescuchas.  | FOTO: PAÚL NAVARRETE / El Telégrafo

FOTO: PAÚL NAVARRETE / El Telégrafo

Luis Santillán, indígena oriundo de Imbabura, trabaja desde hace 13 años en la radio HCJB, en donde conduce los programas Pacari y Ñucanchi Kawsay. Habla en kichwa para su radioescuchas.

El Gobierno constituirá un fondo semilla de alrededor de 600 mil dólares para arrancar con el proyecto de concesión de frecuencias radiales a los 14 pueblos y nacionalidades del país.

Aunque aún se analizan los mecanismos de distribución de los recursos, la idea es que en una primera fase los ministerios del diálogo social realicen  su contribución, así lo anunció Carlos Viteri, secretario ejecutivo del Instituto para el Ecodesarrollo Regional Amazónico (Ecorae).

En enero se conformó una comisión interinstitucional en la que participaron ministros y delegados de los ministerios de la Política, de Seguridad, de Telecomunicaciones, la Senatel, el Conartel, la Secretaría de Pueblos y el Ecorae, quienes trabajan en el diseño de las bases de la convocatoria al concurso público.

Según la Secretaría de Pueblos, los parámetros básicos que se tomarán en cuenta para la concesión de frecuencias tienen que ver con la densidad poblacional y la ubicación geográfica.

A estos se sumarán otros de carácter operativo y que se resumen en que cada persona o agrupación que quiera optar por una frecuencia deberá formar parte de una organización reconocida por sus pueblos. Además, deberán presentar un proyecto en donde se incluya la programación. Esta  profesará la libertad de expresión y no difundirá mensajes de violencia, racismo y xenofobia.

Doris Soliz, ministra de la Política, precisó que  para que esos programas lleguen a perdurar se requiere de un fondo inicial que -en una primera fase- lo pondrá el régimen, para que los beneficiarios puedan adquirir los equipos de transmisión. El objetivo -dijo- es que,  en lo posterior, los medios comunitarios generen sus propios ingresos para cancelar a los periodistas que laboren en la estación, así como para   cubrir los gastos por   servicios básicos.

Sugirió la elaboración de un plan de negocios, con el ánimo de que las  comunidades desarrollen sus capacidades y obtengan información de primera mano de la gestión del Gobierno.

Alexandra Ocles, secretaria de los Pueblos, manifestó que al interior de la comisión se ha discutido sobre la sostenibilidad de los medios.

“Es un proyecto que  debe reflejar  sostenibilidad, puede ser con créditos que de alguna manera garanticen la operatividad de la radio por un buen tiempo”, sostuvo.

La funcionaria insistió en que no se trata de entregar frecuencias como “si fuera una feria”, sino que se cuente con requisitos mínimos, a través de los cuales las nacionalidades puedan concretar sus proyectos.

Resaltó que lo importante es que los beneficiarios se conviertan en sujetos de solución de sus propios conflictos, porque conocen a fondo la realidad de sus pueblos.

“Hablar de una frecuencia en poblaciones donde hay pocos habitantes no tiene sentido. Hay que considerar la densidad poblacional. Es un tema que tiene que ser pensado, pues bien podrían agruparse y presentar un solo proyecto”, enfatizó. No descartó que la convocatoria al concurso público se la efectúe a finales de este mes.

Mientras eso se concreta se generan alianzas con la Secretaría de Comunicación, Ciespal y hasta con universidades para capacitar a los reporteros comunitarios. Se piensa -incluso- en la Coordinadora de Radios Populares y Educativas del Ecuador (Corape), para que comparta su experiencia.

El viceministro de Pueblos, Orlando Pérez, coincidió con Ocles en los inconvenientes que se han presentado para otorgar las frecuencias.

“Nosotros queremos una frecuencia para cada nacionalidad, pero ocurre que los kichwas están dispersos en la Sierra y la Amazonía. En Pastaza, por ejemplo,  hay nueve nacionalidades, entonces se tendría que dar una frecuencia para nueve nacionalidades o nueve frecuencias para cada una. La pregunta ahí es cómo se distribuye”, exclamó.

Pérez aseguró que solo en  Santo Domingo de los Tsáchilas y Chimborazo se imposibilitará la entrega de frecuencias, debido a que el espectro radioeléctrico en esas zonas se encuentra saturado. Añadió que de los aspectos  técnico-jurídicos se encarga el Ministerio de Telecomunicaciones, que tiene identificados los sitios en donde hay disposición en el espectro.

Por su parte, Jaime Guerrero, titular de la Senatel, comentó que su misión es la de analizar si los procedimientos técnico-jurídicos están o no apegados a la ley.
Guerrero no descartó que las frecuencias que se ceda a las comunidades sean las de reversión.

ANÁLISIS

GUILLERMO NAVARRO

Ex presidente de la Comisión Auditora de las Concesiones de Frecuencias de Radio y Televisión

Cualquier concesión o acto administrativo que realice el Conartel es inconstitucional, pues a través de Decretos se  fusionó el Conatel al Conartel y se transfirieron las atribuciones y funciones que constaban ya en la Ley. Por tanto, una reforma a la Ley o interpretación de esta, es facultad de la Asamblea, de acuerdo a la Constitución. Es así que un decreto no puede reformar una ley.

En consecuencia, las concesiones de frecuencias son inconstitucionales.

En el país existen 1.637 estaciones de radio, de las cuales seis son comunitarias. La Constitución prevé  un acceso en igualdad de condiciones al uso de frecuencias para radios públicas, privadas y comunitarias.

Existe una propuesta del Foro de la Comunicación de que se reparta el 33% para cada una. Sin embargo, es difícil llegar a ese porcentaje, pues solo el Estado debería tener alrededor de 530 concesiones y eso es  un absurdo.

Cuando se satura el espectro lo único que queda es revertir las concesiones calificadas como ilegales o dolosas.

Corape orienta a la población

Más de 40 emisoras forman parte de la red Corape, cuyo fin es contribuir en la labor social y educativa de las comunidades.

Durante sus 20 años de vida, la Corape ha formado a reporteros, quienes tienen sus propios programas de radio y orientan a sus comunidades. Tal es el caso de Santiago Naula, quien es capacitador de una red de niños  comunicadores de la comunidad de Yanahurco.

Naula es presentador del programa “Nuestra Palabra”, que se transmite por Radio Latacunga (1.080 AM).

Eduardo Guerrero, presidente de Corape y director de la radio, señaló que la intención del Gobierno de democratizar los medios de comunicación es buena. Pero antes advirtió que hay que definir y ejecutar el concepto de radio comunitaria. “No con dar frecuencias termina todo, hay que capacitar. Recordemos que el 85% de las frecuencias lo tiene el sector comercial”, precisó.

Luis Santillán, de origen indígena, también tiene un programa en kichwa en la radio HCJB, desde donde conversa con los suyos. (VG)

Verónica Galarza
vgalarza@telegrafo.com.ec
Reportera – Quito

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